sábado, 4 de septiembre de 2010

El sombrerero loco

Ayer me escribió mi amigo Elías Moro, gran poeta, excelente tipo, para contarme que se había comprado un nuevo sombrero, y adjuntaba una foto en la que, efectivamente, lo llevaba puesto, allí, largo y distinguido.
Me gustan los sombreros, claro, y de hecho en casi todas mis dedicatorias, últimamente, dibujo uno (o un par de ellos) que originariamente copié a Eduardo Arroyo, pero que con el tiempo ha ido adquiriendo cierta personalidad. 


No recuerdo cuándo se me quitó el apuro del sombrero, pero sí hace años que lo llevo habitualmente. En invierno uno de lana, color marrón miel,  y en verano un Panamá cómodo y elegante, con ala, muy indiana.


Acabo de recordar, por cierto, que tambien Enrique Vila-Matas aparece en muchas fotos con sombrero, uno oscuro, de corte un poco corleonés. Y también en sus dedicatorias lo dibuja. Ésta me la firmó en Madrid, en la cafetería del Hotel Wellington donde, me contó,  se encontraba  con Tito Monterroso cuando venía a España, lo que explica el texto.


Con ese mismo dibujo me hizo mi prima Esperanza un regalo sorpresa de cumpleaños: un libro encuadernado en plena piel marrón rojiza, suave al tacto, apetecible, en cuyas guarda delantera se ve esto: 


Se me ocurrió que a Vila-Matas podría gustarle, así que le envié la foto, que subió a su página web donde aparece rodeada de sombreros; http://www.enriquevilamatas.com/dedicatorias.html
¿He contado, por cierto, que mi amigo Elías Moro se ha comprado uno?

4 comentarios:

Sara Morante dijo...

Enhorabuena por el blog, Jesús.
Qué desordenada tienes la mesa... voy a seguir fisgando ;)

Jesús Marchamalo dijo...

Gracias Sara por el primer comentario. Mi mesa sigue tan desordenada como en la foto.

autor dijo...

Mi sombrero, Jesús, me parece que es idéntico al tuyo. Como dices, cómodo y elegante.
yo me lo pongo a veces para bailar salsa.
A ti te queda estupendamente.

Un fuerte abrazo.

Elías

ignaciogoizueta dijo...

Excelente 'Dietario voluble' de Vila-Matas, lo saboreé a finales de agosto en el Pirineo navarro