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Keats por Severn |
De la casa en la que vivió Keats, no se conserva apenas nada. Tras su muerte, por tuberculosis, la ley vaticana obligó a quemar no sólo la ropa sino los muebles, las cortinas del cuarto, e incluso el papel de las paredes, para evitar que la enfermedad se propagara.
Keats llegó a Roma en noviembre de 1821, y murió el 23 de febrero del año siguiente, con apenas 26 años. Poco antes de morir pidió a su amigo Severn que visitara el cementerio protestante, y que le contara cómo era.
En la casa se conservan cartas y dibujos originales, manuscritos, libros y objetos personales.
Y los visitantes pueden mirar por la misma ventana por la que Keats miró en sus últimos días, escuchando la fuente de Bernini y su rumor del agua, y el sonido de los cascos de los caballos. Lo mismo que hoy puede oírse allí en su habitación.
Toda la casa está cubierta de estantes donde, a lo largo del tiempo, se han ido guardando ediciones de Keats y Shelley, cuyas cenizas, tras el naufragio de su barco, en Toscana, están también enterradas en Roma.
No he leído mucho a Keats, pero siempre me ha interesado su obra y su figura desde que descubrí aquel libro que le dedicó Cortázar, Imagen de John Keats. Aquel joven, que dejó sus estudios de medicina (fue practicante durante años) para escribir.
Cuando murió nadie lo conocía. De manera profética dejó escrito: "Me levanté una mañana y descubrí que me había hecho famoso".
Bien por Keats!!!