domingo, 13 de marzo de 2011

Cortázar lector

Preparo un libro para la editorial Fórcola que se titulará Cortázar y los libros. Así que llevo un par de semanas en la Biblioteca de la Fundación Juan March, donde están los libros de su biblioteca personal que su viuda, Aurora Bernárdez, donó a la fundación tras su muerte.

Algo más de cuatro mil ejemplares, que muestran al Cortázar lector: páginas profusamente anotadas, comentadas y llenas de cruces, subrayados, corchetes, y todo de tipo de señales con las que dialogaba con el autor.

"Ojo!", escribe a veces en los márgenes. "Ça!". "Bien!", o responde a alguna pregunta, o comentario, que se formula en el texto. 
Las anotaciones están escritas, indistintamente, el francés, inglés, o español, y con lápiz, bolígrafo -de varios colores- o rotulador.
Abajo se ve su edición de Poesías Completas, de Salinas, en la que anota que lee en un restaurante lleno de vampiros, "todos miran a los clientes como si les calcularan los glóbulos rojos", bromea.


También hay multitud de libros dedicados, por muchos de sus escritores amigos: Lezama Lima, Carlos Fuentes, Augusto Monterroso, Alejandra Pizarnik, Gabriel García Márquez, Onetti o -abajo- Neruda y Octavio Paz.



El otro día encontramos también flores secas prensadas entre las páginas de su ejemplar de Las flores de mal, de Baudelaire. Un libro muy apropiado, desde luego, para convertirlo en herbario.

 

Hace un par de años hice una  página para el Instituto Cervantes, dedicada a la biblioteca de Julio Cortázar, que puede verse aquí.

3 comentarios:

Miguel Cobo dijo...

Apasionante labor bucear entre los libros nada menos que de Julio Cortázar, con la emoción de encontrarse con algún tesoro inesperado, algún texto inédito entre las páginas, incluso alguna huella personal, un billete de avión, una postal, a modo de olvidados marcapáginas...¡Qué envidia! Adquiriré tu libro en cuanto salga. Ya estoy expectante: ¡No me lo pierdo!

(Qué bellas y sugerentes las flores secas del mal)

Alfonso C. Cobo Espejo dijo...

Coincido plenamente con mi padre, Jesús. ¡Qué envidia sana! No puedo ni imaginar la de pequeños grandes tesoros que estarás descubriendo.

Sigue contándonos anécdotas de Cortázar, yo también estoy deseando ver el libro publicado.

Yo una vez seguí -literalmente- sus pasos. Los que dejó un día por un parque parisino, no muy conocido, cercano a una residencia universitaria. No puedo acordarme de los nombres.

¡Un abrazo desde Vietnam!

Blog de Jesús Marchamalo dijo...

Se me ha pasado responderos, disculpadme.

Gracias, Miguel, por tus palabars. Y gracias, también, Alfonso.

Continuaré, sí, contando cosas de Cortázar.

Ya nos contarás de Vietnam.

Abrazo-