jueves, 28 de octubre de 2010

Cinco mujeres y Pat

El otro día presenté en la galería Dan Benveniste, una carpeta de grabados de Pat Andrea, Cinco mujeres, con textos de Ignacio Gómez de Liaño.

Pat, holandés de nacimiento, vivía en Buenos Aires en 1976, cuando Videla encabezó el golpe que, de la noche a la mañana, convirtió el país en un campo de concentración. Allí, vivió ocho meses de zozobra, de llamadas que nadie respondías, de fusiles y desaparecidos.

De vuelta en Europa,  hizo una serie de dibujos que tituló La puñalada: cuchillos y puñales que alguien siempre clava por la espalda, a traición. Con ellos fue a ver a Cortázar a principios de los años ochenta, para que le firmara un texto para un libro. 

Y me habló hace años de aquel encuentro en París, y del viejo cronopio, inmenso y desgarbado, tan alto que tenía que agachar la cabeza para no darse, en su propia casa, un golpe con el quicio de la puerta.

Cortázar le escribió un cuento, El tango de la vuelta, que se publicó junto a los dibujos de Pat en 1982.
Sobre la novelesca historia de ese libro, perdido durante más de veinte años en un destartalado guardamuebles en Miami, escribí un artículo hace tiempo, que puede consultarse en el Centro Virtual Cervantes.

De su obra, siempre me ha gustado ese universo, complejo y misterioso, lleno de mujeres insunuantes y carnales. 
Ojos, piernas, escotes, pero también  bocas exageradamente abiertas, ojos llorosos, gestos aterrados. Algo de una calamidad dramática y sin embargo extrañamente plácida.

Hablamos de sus viajes, de su acento, cosmopolita y genérico, como los medicamentos, que es en sí mismo un idioma.

Hablamos de sus cinco mujeres: la virgen, la madre, la seducción, la belleza, la histeria... Y hablamos de su estudio, en París, un antiguo matadero forrado del suelo al techo de azulejos blancos inmaculados, algo ambulatorios, y de pequeños cristales cuadrados, por los que entra la luz, pero que impiden ver lo que hay afuera.
Hoy me ha hecho gracia, viendo el blog de Vicente Almazán, encontrarme una foto de Andrea en el balcón de la galería. 

Casualidades.


La carpeta Cinco mujeres está editada por Vuelapluma.

2 comentarios:

berenguela dijo...

Tus palabras están vivas,respiran y adquieren la forma concreta de las cosas; despliegan sus alas invitando al vuelo.
Berenguela.

Jesús Marchamalo dijo...

Gra-cias.
Un beso